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Declaración de FundiPau en relación con las Elecciones al Congreso y al Senado – 28 de abril de 2019

Declaración de FundiPau en pdf

13 demandas en clave de paz, derechos humanos, desarme y resolución de conflictos

Vivimos tiempos inquietantes. Algunos avances políticos y sociales, así como la toma de conciencia de la ciudadanía y mayores movilizaciones a favor de la paz, la justicia o los derechos humanos, conviven con el ascenso de la extrema derecha, el racismo y el machismo, la militarización de la seguridad y el recorte de derechos y libertades fundamentales.

Los partidos políticos tienen que hacer propuestas que nos permitan avanzar hacia horizontes de paz. Y, más que nunca, la ciudadanía tiene que hacer un voto lúcido, consciente y crítico.

A continuación os compartimos 13 puntos que entendemos que son esenciales.

Pedimos a los partidos políticos que reflexionen sobre estas propuestas y las incorporen, si es que no lo han hecho ya, en su programa electoral. Y que se comprometan a impulsarlas desde el Gobierno, el Congreso o el Senado.

Pedimos a la ciudadanía que, a la hora de votar, tenga en cuenta si los partidos que se presentan recogen estas propuestas (o las preocupaciones e inquietudes que contienen). El avance de la paz y los derechos humanos es posible, pero debemos ser más críticos, más movilizados, más transformadores, más vigilantes y más exigentes.

1. Construir cultura de paz

La superación de la violencia directa, la violencia estructural y la transformación de una cultura de violencia en una nueva cultura de paz y no-violenta es una tarea capital que tiene que implicar a la sociedad y, también, a todas las instituciones. Hay que desarrollar políticas de promoción de la paz, una seguridad que haga hincapié en las personas y no en las armas, y la resolución pacífica de conflictos. No hacerlo es abocarnos a un mundo más injusto, violento e inseguro.

2. Apostar por la educación por la paz y rechazar la cultura de defensa

Promover la educación por la paz, en el mundo educativo y en la sociedad en general, es un objetivo ineludible. Esto pasa por impulsar y apoyar programas de sensibilización y educación por la paz y no hacer acciones de promoción de la ‘cultura de defensa’ que, básicamente, son herramientas de legitimación del militarismo y la cultura de las armas.

3. Por un mundo de todas y todos

Una inmensa movilización feminista en todo el mundo ha puesto de relieve los siglos de opresión, machismo y discriminación que han sufrido las mujeres. Las sociedades, y las instituciones, tienen que tomarse seriamente el objetivo de poner fin a todas las formas de discriminación y de poner todos los medios al alcance para erradicar la violencia de género. De una vez por todas, hay que poner fin al hecho de que las mujeres, por el hecho de ser mujeres, sufran más discriminaciones, sean más agredidas, y queden más invisibilitzades.

4. Los derechos humanos son importantes

Los derechos humanos no son un estorbo para la democracia, ni un problema para tener sociedades más seguras como, a veces, parece que nos quieran hacer creer. Al contrario: sin derechos humanos, la democracia se adelgaza, las libertades de las personas se restringen y la inseguridad crece.

Hay que retirar la Ley Mordaza y las reformas del Código Penal y legislativas que atentan contra la libertad de expresión, de movilización y de autoorganización.

Si algo hay que hacer con los derechos civiles y políticos es ampliarlos más y garantizarlos mejor, no restringirlos y recortarlos.

5. Combatir la desigualdad, promover la justicia global

La paz pasa por la superación de la violencia estructural.

En el ámbito interno y globalmente, hace falta que el Estado se comprometa a promover políticas que fomenten la justicia y la reducción de la desigualdad, que pongan fin a los paraísos fiscales y, en general, que articulen una fiscalidad más justa.

Garantizar el derecho a la salud, a la educación, a la vivienda, al trabajo, etc. son medidas que tendrían que ocupar y preocupar activamente a los Gobiernos de todas partes. Pedimos a los partidos que promuevan una acción de gobierno coherente en este sentido.

6. Por una vida compartida, paremos el racismo y la xenofobia

Todas las personas (con todas sus diferencias: de origen, sexuales, culturales, religiosas, ideológicas, etc.) son personas. Esto, que es tan obvio, es sistemáticamente, y cada vez más, negado por unas políticas que discriminan y marginan.

Hoy, muchas fuerzas políticas, en lugar de combatir la injusticia, las desigualdades, la corrupción o el mal funcionamiento de nuestros sistemas democráticos, usan la inmigración como chivo expiatorio para todas las frustraciones.

Parar el racismo, la xenofobia y ciertas prácticas que se pueden asimilar al fascismo, es un objetivo de primer orden con el que todos los partidos deberían comprometerse si realmente quieren apostar por sociedades en paz.

7. Abordar la resolución de conflictos

Necesitamos un Gobierno del Estado que se implique activamente en la prevención de conflictos y en su resolución no-violenta un vez hayan estallado. Hacen falta, más que armas y soldados, estructuras y herramientas para anticipar los conflictos y saber gestionarlos.

Hace falta un Gobierno que favorezca una respuesta global en conflictos abiertos y enquistados. No podemos tolerar la pasividad en situaciones como las de Siria, Yemen, Afganistán, Sudán, etc.

8. Respetar el derecho al refugio, no perseguirlo

La falta de respuesta de los estados europeos en la crisis de las personas refugiadas y desplazadas es un escándalo de proporciones criminales: decenas de miles de seres humanos han perdido la vida en los últimos años probando de llegar a Europa para encontrar refugio lejos del horror y la violencia.

Hay que implementar el derecho de asilo (un derecho humano fundamental), facilitar vías seguras y mejorar la acogida de las personas que ya están aquí, prestando especial atención a los menores no acompañados.

Sin ningún tipo de duda, hay que poner fin a la persecución política y jurídica por parte de los Gobiernos de Europa a los actores humanitarios que intentan salvar vidas. Exigimos al Gobierno y a los partidos que no bloqueen la actividad de los barcos de las ONG de rescate.

9. No más ventas de armas para atrocidades

España es la séptima potencia mundial en venta de armas del mundo. Exigimos al Gobierno que, cumpliendo con las legislaciones estatal, europea y mundial, analice con rigor cada exportación y que prohíba aquellas ventas de armamento que pueda usarse en la comisión de atrocidades. En este sentido, y con urgencia, hay que suspender las ventas de armas a Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos e Israel.

Es necesario también aumentar la transparencia (entre otras cosas, publicar las actas del organismo regulador del comercio de armas y reformar la Ley de Secretos Oficiales) y mejorar la supervisión del comercio de armas a través de un control parlamentario previo de las exportaciones más sensibles y de un sistema efectivo de control de uso final de las armas exportadas.

10. Parar el peligro de las armas nucleares

El peligro nuclear existe, aunque mucha gente lo desconozca. Y es obligación de los Estados trabajar para evitarlo.

Gracias al impulso de la sociedad civil, y de algunos estados responsables, existe un Tratado de Prohibición de las Armas Nucleares. Pedimos al Gobierno del Estado que se sume a este tratado contribuyendo así a un mundo más seguro y en paz.

11. Antes de que los suframos, prohibamos los robots asesinos

Reclamamos también, que el Gobierno apoye la reivindicación internacional de una moratoria en la investigación y fabricación de robots con capacidad autónoma para matar. Nuestro mundo está lleno de armas y no hace falta inventar más artefactos de destrucción, especialmente si son armas que podrían escapar al control (y responsabilidad, en caso de delitos) humano.

12. Menos gasto militar, más gasto social

Como se puede comprobar, un gasto militar elevado no es una herramienta efectiva para la generación de seguridad. Pero en un mundo con profundas carencias y desigualdades, donde hay millones de personas que mueren de hambre o por carecer de acceso a servicios de salud básicos, el gasto militar —y todavía más si es altísimo— es un absurdo que derrocha los pocos recursos existentes.

Exigimos el recorte del gasto militar y la progresiva transferencia hacia partidas sociales.

13. Cataluña—España

Hace falta más diálogo y menos sectarismo, así como la asunción de la existencia de un conflicto político, mayor voluntad de resolverlo y la aceptación de una necesaria solución democrática.

En uno de los conflictos más relevantes que vivimos en el Estado, es necesario que partidos e instituciones actúen con responsabilidad y dando ejemplo, en lugar de, como a menudo parece, hacerlo al revés: demostrando menos madurez y mayor voluntad incendiaria que la ciudadanía.

Barcelona, abril de 2019