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El tratado para prohibir las armas nucleares, más cerca

A partir de mañana jueves y hasta el 7 de julio se celebra en las NNUU en Nueva York la segunda y última sesión de la conferencia para negociar la prohibición de las armas nucleares. Después de la primera sesión, celebrada del 27 al 31 de marzo de 2017, 132 países se mostraron favorables a la aprobación de un Tratado de prohibición a pesar de que los países nucleares y la mayoría de miembros de la OTAN, entre ellos España, no participaron en la conferencia.

El debate partirá del Borrador del Tratado de Prohibición de las Armas Nucleares hecho público el mes de mayo por la presidenta de la conferencia, Elayne White. La Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN) de la cual FundiPau somos miembros, valora el texto como un buen punto de partida para conseguir el objetivo deseado: prohibir las únicas armas de destrucción masiva que todavía no lo están.

Personas y colectivos de la sociedad civil de todo el mundo se han sumado a la campaña para reclamar que los gobiernos pongan fin al peligro que suponen las armas nucleares para la seguridad humana mundial. En Cataluña y en el Estado español:

•        Miles de personas han visto el vídeo ‘Solo se necesitan 10 segundos’ y centenares más han firmado  para reclamar la prohibición de las armas nucleares.
•        Destacados científicos del Estado español han impulsado un manifiesto por la abolición de las armas nucleares donde reclaman el fin de este armamento.
•        El 8 de junio, una semana antes del inicio de las negociaciones, la Comisión de Acción Exterior y Cooperación del Parlament de Catalunya aprobó una Resolución de apoyo a la prohibición de las armas nucleares reclamando en los estados, especialmente al español, que participen en la conferencia de Naciones Unidas.

Beatrice Fihn, la directora de ICAN está convencida que  “Las armas nucleares son éticamente inaceptables en el siglo 21. Pensadas para matar civiles de forma indiscriminada, esta tecnología de los años 40 cada día pone incontables vidas en riesgo. Su existencia continuada mina la credibilidad moral de todos los países que confían en ellas. Un tratado para prohibirlas, como primer paso hacia su eliminación, tendría un impacto real y duradero.”

Para seguir las negociaciones del tratado en NNUU