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La conferencia de México: un punto de inflexión hacia la prohibición de las armas nucleares

Austria anuncia que acogerá la tercera conferencia internacional del proceso a finales de este año

Nayarit, México. La segunda conferencia internacional sobre el impacto humanitario de las armas nucleares, celebrada en México los días 13 y 14 de febrero, ha acabado con un llamamiento del gobierno mexicano a los más de 140 países asistentes, entre ellos el Estado español, a abrir un proceso diplomático para prohibir las armas nucleares.

Durante el encuentro, un gran número de países han manifestado su posicionamiento favorable a un tratado de prohibición de las armas nucleares, un hecho que marca un significativo punto de inflexión en el proceso hacia la eliminación de estas armas de destrucción masiva. En esta línea, el gobierno austriaco ha anunciado que acogerá la próxima conferencia internacional en Viena, a finales de este año.

Para la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN), la evidencia del terrible impacto humanitario de una detonación nuclear y la incapacidad para darle respuesta, sumado al riesgo significativo de que se produzca una detonación, ha hecho que aumentara el apoyo de los países a la prohibición nuclear. Ahora es necesario que los estados se comprometan con este objetivo en las negociaciones de la próxima reunión de Viena.

La conferencia de Nayarit ha contado con la participación de agencias de las Naciones Unidas, expertos de renombre internacional, antiguos oficiales del ejército, miembros del centro de investigación del Reino Unido Chatham House, que han presentado informes sobre el impacto de una detonación nuclear sobre el clima del planeta, la agricultura, la salud humana y las infraestructuras sociales y económicas. Sin embargo, mientras que otras armas de destrucción masiva –las químicas y las biológicas– se han declarado  ilegales, no pasa lo mismo con las armas nucleares.

Ahora, a raíz de la conferencia de México, muchos estados han reconocido la necesidad de poner en marcha un tratado como próximo paso hacia la eliminación.