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Rechazamos las detenciones por motivos políticos de cargos públicos

Posicionamiento de FundiPau ante el escenario político en Cataluña

FundiPau rechaza radicalmente las detenciones por motivos políticos de cargos públicos

 

Posicionament en català / Positioning in English

Como entidad comprometida con la construcción de una cultura de paz, la defensa de los derechos humanos y la resolución no-violenta de conflictos, no podemos permanecer callados ante la situación actual que se vive en nuestro país. De hecho, nunca lo hemos hecho. Porqué no nos parece ni serio ni responsable opinar sobre conflictos lejanos y no centrarnos en los que vivimos o nos impactan en casa.

Y, es innegable, en Cataluña vivimos un momento de conflicto político evidente.

En el ámbito de la cultura de paz siempre decimos que los conflictos no son necesariamente negativos. Son expresiones de discrepancia en cuestiones importantes entre grupos humanos. Y como tales son síntomas de desajustes, desequilibrios, anhelos no satisfechos, etc. que es necesario abordar. No debemos asustarnos por el conflicto en si mismo. Debemos procurar, eso sí, gestionarlo en clave positiva, constructiva y pacífica. Así, la resolución resultante puede ser un nuevo activo en el futuro de una comunidad.

Cataluña, después de una larga dictadura franquista recuperó la democracia, sus instituciones y el autogobierno. El sentimiento ciudadano representado políticamente consideraba, de forma amplia, que la nación catalana tenía que hacer camino en el seno de la España democrática. Pero, con el tiempo, y fruto de la evolución de la sociedad, de cambios generacionales, de nuevos marcos globales, del surgimiento de nuevos valores, etc. y, también, de un sentimiento considerablemente extendido en la sociedad catalana de no verse suficientemente respetada y acogida por el Estado, fue creciendo un malestar que se hizo evidente a raíz de la crisis del Estatuto y que acabó plasmándose en una serie de movilizaciones populares en clave soberanista. Después de 7 años, cambios muy relevantes en nuestro sistema político nos han traído dos legislaturas en el Parlamento y dos Gobiernos comprometidos con el proyecto soberanista.

Por su carácter nacional, Cataluña tiene derecho al ejercicio del derecho a la autodeterminación. Pero, más allá de debates teóricos, por un estricto criterio democrático es imposible no atender a la demanda de este derecho: la reivindicación del derecho a decidir es ampliamente compartida por la sociedad catalana, alrededor del 70-80% según varias encuestas.

La propuesta de referéndum para el día 1 de octubre muestra debilidades evidentes en lo referente al grado de apoyo parlamentario en su propuesta y problemas importantes para su materialización física y las condiciones materiales y de seguridad jurídica pertinentes.

A pesar de todo, hay que situar bien el conflicto: si una gran parte de la sociedad catalana reclama un referéndum, lo indicado sería una negociación entre los gobiernos catalán y español con objeto de definir los marcos y plazos de este referéndum y convocarlo conjuntamente con el máximo de garantías, similarmente a cómo ha pasado en otros casos en el mundo. Seria, además, lo óptimo para encarrilar de la mejor manera este conflicto. La negativa del Gobierno español a aceptar esta vía de resolución pacífica y dialogada nos ha traído al callejón sin salida actual.

Así, queremos manifestar:

. La legitimidad del Parlamento de Cataluña para convocar un referéndum, más todavía cuando el Gobierno del Estado se niega reiteradamente a negociarlo.

. La necesidad de que el sistema político español entienda que una convivencia entre Cataluña y el resto del Estado sólo se puede dar en un marco de confianza y respeto mutuos. Negar el derecho a salir de la sociedad catalana o, lo que es lo mismo, obligar a quedarse aunque la ciudadanía de este país no lo quisiera, además de claramente censurable en términos democráticos, no es pertinente para fomentar una convivencia sólida y de futuro.

. Nuestra experiencia en conflictos nos enseña que, tarde o temprano, los espacios de diálogo y negociación se producen. Mejor, por lo tanto, avanzarlos que retrasarlos.

. Rechazamos radicalmente la deriva autoritaria y represiva que el Estado está tomando. Las demandas de una sociedad, sobre todo si son significativas, relevantes y sostenidas, reclaman respuesta, propuesta y diálogo no silenciarlas con represión. Si alguien piensa que encarcelando, censurando y tapando bocas se puede resolver el conflicto político que vivimos, es que no ha entendido absolutamente nada. Los registros de los envíos de documentación, la presión sobre los medios de comunicación, las detenciones de hoy de miembros del Gobierno, etc. son absolutamente rechazables y condenables.

. Llamamos a todas las instituciones, gobiernos, partidos políticos, entidades sociales, medios de comunicación, a hacer una actuación responsable y a fomentar vías de resolución sobre la base, ineludible, de consultar y respetar la opinión de la ciudadanía.

. En estos momentos, más que nunca, llamamos a todo el mundo, a no caer en provocaciones, a rechazar toda muestra de intolerancia y a practicar activamente la no-violencia y la resistencia pacífica.

Barcelona, 20 de septiembre de 2017